Con conocimiento y producción local, la UNLP se comprometecon la soberanía alimentaria
En el marco del Día Mundial de la Soberanía Alimentaria, la Universidad Nacional de La Plata ratifica su modelo de gestión: investigación, ciencia y producción pública puestas de manera directa al servicio del derecho del pueblo a decidir qué produce, cómo lo produce y qué come.
Hablar de soberanía alimentaria implica ir más allá del concepto tradicional de seguridad alimentaria. No se trata solo de garantizar el acceso a los alimentos, sino de defender el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrarias, productivas y de alimentación. La soberanía alimentaria promueve que los alimentos sean saludables, nutritivos, culturalmente adecuados y producidos mediante métodos sostenibles y ecológicos, fortaleciendo el tejido social y el desarrollo de las economías regionales.
En un escenario global y nacional donde el acceso a la alimentación de calidad se vuelve un desafío crítico, la Universidad Nacional de La Plata vuelve a hacerse cargo para decir presente allí donde el Estado no alcanza a cubrir las demandas sociales. A través de un consistente entramado de producción pública, investigación aplicada, docencia y presencia territorial, la UNLP materializa el concepto de soberanía alimentaria en hechos concretos, conectando la ciencia con las necesidades urgentes y cotidianas de la comunidad.
Planta PAIS, la fábrica de alimentos sociales que hace frente a las urgencias
Ubicada en el Polo Productivo Social de la Estación Experimental Julio Hirschhörn, en Los Hornos, la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS) de la UNLP es uno de los pilares fundamentales de este esquema. Financiada y sostenida con fondos de la propia universidad, esta planta deshidratadora cuenta con una capacidad real de producción de 150 mil raciones diarias de alimentos, constituyendo un recurso estratégico vital frente a emergencias sociales o catástrofes naturales.
Su modelo productivo tiene la particularidad de ser casi autosustentable, ya que el mayor porcentaje de la materia prima proviene de las 66 hectáreas productivas de los campos e invernáculos de la propia Estación Experimental de la UNLP. Además, fomenta la economía regional a través de un virtuoso sistema de intercambio con productores locales. Ejemplo paradigmático de este modelo es el estrecho vínculo alcanzado con los productores de tomate, quienes -en momentos de sobreproducción- entregan sus excedentes y reciben a cambio polvo de tomate deshidratado para su comercialización en ferias. La Universidad, por su parte, retiene un porcentaje como insumo para la producción de sus guisos deshidratados.
Además, en articulación directa con el Consejo Social de la UNLP, la Planta distribuye actualmente más de 12 mil raciones mensuales de diferentes variedades de guisos a comedores de la periferia de La Plata. Asimismo, aporta 3 mil raciones semanales para la opción de viandas de fin de semana que adquieren los estudiantes en el Comedor Universitario. Finalmente, bajo la modalidad de convenios, provee al municipio local, al Ejército Argentino y al Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU).
A su vez, PAIS funciona como una Fábrica Escuela, donde estudiantes y jóvenes graduados de la carrera de Nutrición de la UNLP realizan sus prácticas profesionales y se capacitan en el desarrollo y producción local de alimentos con alto valor nutricional e impacto social.
Agroecología e innovación para la soberanía productiva
Por definición, para que exista soberanía alimentaria es indispensable garantizar la soberanía productiva en la tierra. En esa dirección trabaja la Biofábrica Escuela de la UNLP, una propuesta agroecológica también radicada en el predio Hirschhörn e inscripta en el Registro de Biofábricas de la provincia de Buenos Aires (ReBio).
Orientada a la fabricación de bioinsumos y biopreparados naturales, la Biofábrica promueve la transición agroecológica en la región, permitiendo reemplazar los agroquímicos y fertilizantes sintéticos comerciales cuya dependencia genera costos prohibitivos para la agricultura familiar.
Su dinámica se apoya en un verdadero diálogo de saberes y capacidades. La mayor parte de la materia prima se obtiene del intercambio con productores locales, quienes aportan especies como ortiga y cola de caballo para la elaboración de biofertilizantes y protectores naturales contra plagas. Así, la Biofábrica no solo produce valor técnico, sino que funciona como una escuela de articulación comunitaria.
El círculo vuelve a cerrar de manera virtuosa bajo este esquema de intercambio que permite a los productores acceder a bioinsumos naturales y evitar así los altísimos costos de los agroquímicos tradicionales. A su vez garantiza la producción local sostenible y ecológica de frutas y verduras, preservando la salud de los trabajadores de la tierra y de los consumidores.
El encuentro directo entre la tierra y la mesa
La soberanía alimentaria se consolida acortando las distancias entre quienes producen y quienes consumen. Con esta premisa como bandera, desde hace más de dos décadas la Universidad impulsa y acompaña activamente diversas redes de comercialización justa y consumo responsable:
- La Justa: Red de comercialización que conecta de forma directa a la agricultura familiar periurbana con los consumidores de la región, garantizando precios justos y alimentos agroecológicos.
- Manos de la Tierra y La Veredita: Ferias consolidadas en diferentes predios de la UNLP, donde productores locales, emprendedores de la economía social y artesanos acercan alimentos frescos, plantas y productos regionales a la comunidad universitaria y al público general.
Estas ferias eliminan la intermediación especulativa, fortalecen el trabajo de los pequeños productores del cinturón hortícola de La Plata y garantizan el acceso de la población a alimentos frescos, sanos y de proximidad.
Nutrición de calidad y accesible para los estudiantes
El derecho a una alimentación adecuada también se garantiza dentro de las propias aulas como parte de las políticas de bienestar estudiantil. En esta línea, el Comedor Universitario de la UNLP representa una política histórica de inclusión educativa estrechamente vinculada a la defensa de la soberanía alimentaria.
Los menús son diseñados y supervisados por nutricionistas, quienes evalúan su composición, el aporte de nutrientes y la adecuación a las necesidades de los estudiantes. Además, cuenta con un equipo de bromatólogos para garantizar el cumplimiento de las normas de higiene, manipulación, conservación e inocuidad de los alimentos.
Para planificar cada menú, se toma como referencia las Guías Alimentarias para la Población Argentina, al tiempo que se evalúan las necesidades nutricionales de la población destinataria, conformada casi en su totalidad por estudiantes universitarios adultos. Por ello se ofrecen preparaciones que aportan energía y nutrientes esenciales, con una adecuada proporción de proteínas, hidratos de carbono y grasas, priorizando fuentes de buena calidad.
